Para evitar posibles dificultades y obtener las máximas garantías de éxito, antes de emprender cualquier aprendizaje, es importante estar seguros de que el nivel de crecimiento y desarrollo del niño/a es adecuado para la adquisición del hábito.
Así, es importante que para su inicio el niño/a tenga adquiridas dos tipos de habilidades básicas:
- Habilidades de ejecución: relacionadas con la motricidad. Implican que el niño/a tenga cierta fuerza y aprehensión motriz en las extremidades superiores e inferiores y cierta coordinación manual y óculo-manual.
- Habilidades de ejecución: relacionadas con la motricidad. Implican que el niño/a tenga cierta fuerza y aprehensión motriz en las extremidades superiores e inferiores y cierta coordinación manual y óculo-manual.
- Habilidades de planificación: relacionadas con la cognición. Implican la comprensión y reconocimiento de las acciones que comportan cada hábito, de la secuencia en que se producen, del por qué de ese orden y del momento y del lugar en que se han de llevar a cabo.